11.9.11

Muerto

Hace mucho que no escribo por acá, debe ser que estoy embobado (y muy embobado) disfrutando del arte gráfico en otras redes sociales, especializadas en ilustraciones y fotografía. Pero de vez en cuando es necesario botar estas palabras que se acumulan en mi pecho y contaminan poco a poco mi cerebro. La vida tiene sus momentos buenos y malos, pero yo no me percato de lo que sucede en mi vida. Como me ocurre siempre, creo que solo a mi me pasan estas situaciones o sensaciones, pero después descubro que a varias personas le pasa lo mismo, así que esto no debe ser la excepción: 

La vida pasa a una velocidad desapercibida y silenciosa, las cosas ocurren pero el cerebro solo procesa soluciones y no se preocupa de avisarte de que todo eso es tu vida y que deberías disfrutarla aunque sea un poco. A veces pienso que te das cuenta cuando eres feliz por un momento, o estas contento por alguna situación en particular. Hace muchos años he estado construyendo un muro impenetrable, con una estructura que me protege de lo que debería disfrutar: La vida.

Pero no puedo luchar contra eso, esa es mi forma de vivir. Estoy a salvo del dolor y de la charlatanería, de lo irracional y de la fe. He perdido la facultad de disfrutar de la magia, de demostrar los vestigios de mis sentimientos, de compartir cosas simples con las personas, porque ya no creo en eso, soló en los pilares fríos de mi fortaleza.

Me alejo cada día más y nadie lo nota porque "actúo" como todos. Ahora todo es automatizado, un programa que se ejecuta mientras yo sigo buscando nada. Soy una careta de persona normal que decidió vivir internamente como un muerto.