Abrumadora caída, destilada, maltratada, inhumana estocada a la incoherente inocencia, desperdiciado amor inconcluso y desesperado grito a la nada, al desamor jamás escuchado, cabalgando más rápido que los deseos de un falso reencuentro suficiente para mí y nada para ella, amante muerte que en el limbo dejaste a uno más de tu lista eterna, abrumadora caída repetida y coreada por océanos de cuerpos carcomidos por el tiempo en este, tu paisaje gris y sin forma...
Ya casi sintiendo el rocío de la furia del río salvaje...
Ya casi tragado por los afilados dientes de madera, la hostil bienvenida del bosque del llanto desconsolado, ahora seguro hogar funesto, morada final hasta que las alas del tiempo se posen sobre el último aliento, amargo como el engaño que nunca dejará a estos huesos cansados...
Ya casi su mano roza la mía invitándome a saltar... mano invisible, visión de ella invitándome a amar nuevamente pero realidad siniestra cae y desata la venda de mis ojos, revelando el suicidio evidente, evaporando el miedo a la segunda muerte, desconocida o quizás una nueva mentira.
Oscuro estado envolviendo trozos de pensamiento y frío estado aterrador, hijo del horror nauseabundo de tu escape vil, saboreando la pérdida de la guerra, la pérdida de lo más importante, el último de tus amantes abandonado con el corazón desgarrado y el alma ensangrentada, que no quiso esperar la llegada del fin de los tiempos y se atrevió a perderse en las aguas de un río verde aterrador atravesando la esfera de la muerte y del engaño, llegando con vida al otro lado...
Un delgado rayo, fuego deslizándose melodioso dentro de la catástrofe existencial, sacude perdido en mi ser tensas vivencias que aún no ocurren y el protector aroma dulce del útero maternal vuelve a mis recuerdos en un haz de luz que parte mi cabeza en dos, pierdo la noción de lo que ocurre...
Ya casi sintiendo el rocío de la furia del río salvaje...
Ya casi tragado por los afilados dientes de madera, la hostil bienvenida del bosque del llanto desconsolado, ahora seguro hogar funesto, morada final hasta que las alas del tiempo se posen sobre el último aliento, amargo como el engaño que nunca dejará a estos huesos cansados...
Ya casi su mano roza la mía invitándome a saltar... mano invisible, visión de ella invitándome a amar nuevamente pero realidad siniestra cae y desata la venda de mis ojos, revelando el suicidio evidente, evaporando el miedo a la segunda muerte, desconocida o quizás una nueva mentira.
Oscuro estado envolviendo trozos de pensamiento y frío estado aterrador, hijo del horror nauseabundo de tu escape vil, saboreando la pérdida de la guerra, la pérdida de lo más importante, el último de tus amantes abandonado con el corazón desgarrado y el alma ensangrentada, que no quiso esperar la llegada del fin de los tiempos y se atrevió a perderse en las aguas de un río verde aterrador atravesando la esfera de la muerte y del engaño, llegando con vida al otro lado...
Un delgado rayo, fuego deslizándose melodioso dentro de la catástrofe existencial, sacude perdido en mi ser tensas vivencias que aún no ocurren y el protector aroma dulce del útero maternal vuelve a mis recuerdos en un haz de luz que parte mi cabeza en dos, pierdo la noción de lo que ocurre...

